viernes, 25 de marzo de 2016

Técnicas y procedimientos básicos para un cambio en profundidad


Tanto los sentimientos como los gustos y las creencias tienen una base común: nos provocan sensaciones físicas. Es a cada uno de esos síntomas físicos que detectamos en nuestro cuerpo a lo que ponemos la etiqueta de emoción. Por tanto, si fuésemos capaces de modificar los síntomas físicos que experimentamos, cambiaría nuestra percepción sobre lo que nos ocurre y consecuentemente nuestra reacción. Este argumento es la base de los procedimientos que empleamos con el sistema de Libertad Emocional y la herramienta principal para el cambio de síntomas físicos son las técnicas de liberación de la emoción. Estas técnicas hay que complementarlas con diferentes procedimientos que nos hagan conscientes de las emociones que residen dentro de nosotros y así poder liberarlas.

Se trata de analizar el problema/as, contactar con las emociones que surgen de ese problema y acceder a los recuerdos almacenados en nuestro subconsciente para poder liberar la emoción atrapada que nos provoca la situación de malestar.

Existen muchas técnicas para liberar las emociones pero estas que presentan en la web de libertad emocional me parecen francamente interesantes. Os dejo los enlaces con las explicaciones de las diferentes técnicas que ellos utilizan es sus terapias y que yo estoy empezando a hacer.

Todas estas técnicas se pueden utilizar para soltar las emociones que estamos siniendo en un momento concreto e incluso para eliminar cualquier dolor o malestar tanto físico como mental.

Aún estoy tomando contacto con ellas, pero por ahora mi experiencia está siendo muy buena.


Os pongo un ejemplo: ayer tuve una pequeño encontronazo con un compañero de trabajo, al final no pasó nada, pero cuando iba de vuelta a casa, empecé a sentirme mal, tenía una sensación “rara” era como un malestar que no sabía definir. Me he grabado algunos de los talleres de libertad emocional y viniendo en el coche estaba escuchado uno en el que se explicaba una de estas técnicas, en concreto la respiración completa y me planteé hacerla nada más llegar y así lo hice, ni subí a casa, paré el motor y allí mismo me dispuse a hacerlo. Cerré mis ojos y respiré profundamente, noté dónde exactamente sentía el malestar, era una presión en la garganta. Al centrarme en ella se hizo más intensa, sentí congoja y unas ganas enormes de llorar, pero empecé aplicar la técnica. Puntué el malestar del 1 al 10, en ese momento me sentía muy mal así que puse un 8, respiré profundamente hasta que no podía inhalar más aire (tal y como veréis que explica esta técnica) y exhalé hasta quedarme sin aire, lo estuve haciendo durante unos 5 minutos, a medida que iba aplicando la técnica la sensación de presión en la garganta iba disminuyendo. Posteriormente en casa, me empecé a preguntar el por qué me había sentido de esa manera si al final había sido una discusión sin importancia que había terminado sin mayores complicaciones. 

En mi meditación del día siguiente, me sobrevino esa misma sensación en la garganta, acompañada una gran culpa y sensación de miedo y como escuché en en alguno de sus talleres, empecé a preguntarme: ¿Cuándo me he sentido así antes?, o mejor dicho, ¿cuántos años tenía cuando sentí estas emociones por primera vez?...

Tendemos a repetir una y otra vez los mismos patrones, patrones que se fijaron en nuestra infancia, cuando éramos niños indefensos y cualquier adulto se creía con el poder de reñirte, castigarte, instigarte o mil cosas peores. Todos esos sentimientos de miedo, culpa, abandono, están ahí encapsulados y salen siempre que nos encontramos ante una situación concreta que nos despierta las emociones que llevamos sepultadas. Yo he descubierto que cuando discuto con alguien tengo miedo al rechazo, porque de niña me rechazaron, me hicieron sentir que no valía nada… Son muchas emociones las que viven dentro de nuestro subconsciente, emociones que necesitan ser liberadas. 


Presentación de las técnicas de Liberación de la Emoción

 

 

El tapping

La técnica es una simplificación de la empleada en EFT (Emocional Freedom Techniques) manteniendo su efectividad y consta de los siguientes pasos:
  1. Lleva la atención de tu mente a un punto concreto de tu cuerpo donde percibes tensión. Esta tensión puede ser tanto emocional o muscular.
  2. Hazte muy consciente de todas las características del malestar y puntúa su intensidad. 0, no te molesta. 10, lo máximo que puedes aguantar.
  3. Comienza a dar toques con tus dedos índice y pulgar, como en la imagen, mientras te dices: “aunque tengo este malestar, permito que se vaya”.
  4. Respira hondo.
  5. Vuelve a puntuar el malestar.
  6. Repite los pasos 3, 4 y 5 hasta que desaparezca.





Las preguntas

Esta técnica es original del Método Sedona y se compone de los siguientes pasos:
  1. Lleva la atención de tu mente a un punto concreto de tu cuerpo donde percibes tensión. Esta tensión puede ser tanto emocional o muscular.
  2. Hazte muy consciente de todas las características del malestar y puntúa su intensidad. 0, no te molesta. 10, lo máximo que puedes aguantar.
  3. Intento contestar “sí o no” a las siguientes preguntas lo más rápido posible. Da igual si mi respuesta es un “sí” o un “no”. Lo que pretendo con esto es distraer a la mente para que no bloquee la liberación:
    1. ¿Puedo dejar que se vaya esta molestia?
    2. ¿Quiero que se vaya esta molestia?
    3. ¿Ahora?
  4. Respira hondo.
  5. Vuelve a puntuar el malestar.
  6. Repite los pasos 3, 4 y 5 hasta que desaparezca.
Si tienes la impresión de que la molestia no disminuye, antes de hacer las preguntas aprieta firmemente la mano en un puño y al expirar mira tu mano mientras la abres. De este modo reforzarás el efecto de distracción de tu mente.






La visualización

En PNL definen como “submodalidad” cada una de las cualidades que diferenciamos en lo detectado por los diferentes canales de percepción, que referidas al canal visual tendríamos: el color, el brillo, el tamaño, el movimiento, ángulo de visión, forma, etc.; para el canal auditivo: tempo, tono, volumen, ritmo, timbre, origen, etc. y para el kinestésico (tacto, olfato, gusto): la presión, localización, extensión, temperatura, movimiento, etc. Al modificar estas submodalidades estamos forzando que el subconsciente genere un cambio interno en lo que percibimos, acorde a lo que imaginamos. Por ejemplo: si libero “la aguja que me causa el pinchazo” el dolor debe desaparecer.
Pasos:
  1. Lleva la atención de tu mente a un punto concreto de tu cuerpo donde percibes tensión. Esta tensión puede ser tanto emocional o muscular.
  2. Hazte muy consciente de todas las características del malestar y puntúa su intensidad. 0, no te molesta. 10, lo máximo que puedes aguantar.
  3. Imagina el objeto, o ser, que te causa el síntoma físico o la emoción. Puede ser cualquier cosa, desde un nudo hasta un camión de bomberos, deja libre tu imaginación. Cuando lo tengas claro cógelo con las manos y te dices: "me permito quitar esto de mi cuerpo"; y  lánzalo lejos.
  4. Respira hondo.
  5. Vuelve a puntuar el malestar.
  6. Repite los pasos 3, 4 y 5 hasta que desaparezca.
Para que funcione esta técnica tienes que sentir que el “objeto” o “ser” es real y que responde a tus movimientos. Si no te lo “crees” es que no estás contactando bien con la emoción o tienes resistencias a liberar. En ese caso intenta centrarte más o probar con otra técnica.





La respiración completa

El cuerpo posee un sistema innato de liberación de la tensión que no es otro que la respiración. El problema estriba en que hemos aprendido a controlar la respiración, de modo que la bloqueamos para no sentir con toda intensidad las emociones. Esto lo podemos observar en los niños que endurecen la "barriga" y contienen la respiración para no tener miedo. Por tanto, para saltar esa "programación" no deseable hay que realizar conscientemente el proceso de respirar para logra que se active la respuesta natural de relajación.
Pasos:
  1. Lleva la atención de tu mente a un punto concreto de tu cuerpo donde percibes tensión. Esta tensión puede ser tanto emocional o muscular.
  2. Hazte muy consciente de todas las características del malestar y puntúa su intensidad. 0, no te molesta. 10, lo máximo que puedes aguantar.
  3. Inspira empezando por el abdomen y acabando por el pecho de modo que llegues a un punto en el que sientas la necesidad de expirar. De este modo provocas la primera respuesta de relajación del cuerpo.
  4. Vacía totalmente los pulmones encogiendo el abdomen y el pecho, hasta que llegue la necesidad de inspirar, disparando la segunda respuesta de relajación.
  5. Permite que el cuerpo inspire con libertad 3 o 4 veces y puntúa.
  6. Repite los pasos 3, 4 y 5 hasta que desaparezca.





Tensar y soltar

Otra forma de soltar el malestar físico-emocional es emplear la musculatura de tu cuerpo, de modo similar al ejercicio físico o la relajación Jacobson. En nuestro caso la técnica se basa en tensar todo lo que se pueda los músculos de la zona en la que encuentras las sensaciones desagradables para cansarlos y que finalmente, al no tener más energía, se relajen. Es importante ir soltando el aire de los pulmones mientras mantienes la tensión con el objetivo de agotarlos antes.
Pasos:
  1. Lleva la atención de tu mente a un punto concreto de tu cuerpo donde percibes tensión. Esta tensión puede ser tanto emocional o muscular.
  2. Hazte muy consciente de todas las características del malestar y puntúa su intensidad. 0, no te molesta. 10, lo máximo que puedes aguantar.
  3. Tensa los músculos de la zona en la que encuentras las sensaciones desagradables y, desde ese punto, continúa aumentando la tensión de todo el cuerpo, mientras sueltas el aire, hasta que no puedas más (empleando el sentido común guiño).
  4. Permite que el cuerpo inspire con libertad 3 o 4 veces haciéndote consciente de los cambios y puntúa.
  5. Repite los pasos 3 y 4 hasta que desaparezca el malestar.





Doy las gracias a esta asociación de terapeutas porque nos dan la oportunidad de emprender una vez más el camino hacia nuestro auto conocimiento, nos ayudan a conocernos y sobre todo a reconocernos. Ahora no hay excusa, somos los responsables de nuestro propio bienestar, tenemos las técnicas y toda la información necesaria para cambiar nuestro estado de ánimo. Cambia tus emociones, estas atraerán pensamientos más positivos y enriquecedores, estos pensamientos crearán nuevas emociones llenas de buenas bibraciones, esas emociones crearán nuevas crencias que nos marcarán el camino hacia un nuevo bienestar emocional.



http://www.libertademocional.es/

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